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martes, 27 de febrero de 2007

Historias de manititas

Con el debido consentimiento de mi coequiper, alma siamesa, inspiradora y guía espiritual: la artista antes conocida como "Marielingui" y proximamente conocida como vaya uno a saber quién, expongo un situación vivida ayer en horas de oficina.
José Larreta sentado a mi lado y ostentando su abogacía me dice que prosiga, eso haré.
Ayer lunes en el país empezó la semana laboral (para los que trabajan), pues bien allí estabamos Marielingui y quien suscribe, para dar más detalles en oficinas contigüas, cada una con sus cositas, tratando de hacer de éste un mundo más justo e igualitario, cuando de repente, oh! oh! oh! HORROR!!!!! la señora a la que le dispensaba su tiempo, su escucha y su palabra la compañera Marielingui, le dice a ésta última "Pero vos estás acá sólo para cobrar el sueldo" (nota mental mía: "Si, con este sueldo las próximas vacaciones capaz que las paso en Monte Chingolo"), en ese momento la señora empezó a acalorarse (en cuanto a temperamento, pero quizás también a temperatura), la cuestión es tan simple de explicar, resulta que la señora quería que la mismísima Marielingui se acercara a su vivienda con un camión, un casco, una linterna de tres dimensiones y una manguera para hacerle la perforación del agua. Marielingui que todo lo puede le explico que no, que ella no podía hacer la perforación, la señora siguió "es tu obligación", respuesta: "No, señora. Esa no es mi obligación".
El ambiente estaba que trinaba y yo agradecía al cielo mormón el estar ahí, siguiendo de cerca el dialogo cada vez más agitado.
Después de muchos gritos por parte de la señora y de una admirable calma por parte de mi amiga, la señora se levantó de la silla y le espetó asi como quien no quiere la cosa: "Le voy a mandar una carta a Cristina Fernandez de Kirjner". Y Marielingui, que por algo es mi amiga, le respondió: "Escribile que yo te la firmo". Quizás, tan sólo quizás, esas palabras no fueron del todo oportunas. Quizás la sensibilizaron un poco más a la señora. Quizás Marielingui no imaginó lo que sucedería después.
Y que sucedió?
Pues bien, una certera, sonora y espeluznante cachetada para Marielingui que hizo temblar hasta el poster del Amperio que cuelga de la puerta de la oficina.
Acto seguido, la señora escapa, Marielingui (y todos los demás) nos quedamos estupefactos( sólo que ella con la mejilla un poco más rosada que los demás) y se escucha una voz que dice: "Gonzalez!!Detenga a la señora!!!! (ah, Gonzales está ahí, nadie sabe muy bien para que, pero tampoco nadie pregunta esto) y la respuesta de Gonzalez que nos hace un poco más anómicos cada día: "No la puedo detener".
Marielingui zafó de laburar y yo tuve el doble de trabajo, esas cosas no se hacen amiga.
Comentario para Marielingui: Tal vez si mandabas a la señora a la salita, para que le hagan la visita, ver la posibilidad de un subsidio (yo con gusto se lo hago) zafabas del golpe, pero ya lo dice el Nano "golpe a golpe..." y así nos forjamos en personas de bien.
Lo más gracioso de todo es que Marielingui me lleva una buena cantidad de centimetros en altura y verla siendo golpeada por una persona que apenas si alcanzaba el metro sesenta, ha sido de lo más bizarro que he tenido que observar en esta vida.
Amén